Estética en el renacimiento: belleza y proporción

En el renacimiento, la concepción de belleza se fundamenta básicamente en una armonía de proporciones, en donde sus creadores se afanarán por encontrar los más perfectos cánones de belleza, introduciendo así, al hombre como un ser hecho en base a proporciones. Miguel Ángel describe esto en su obra “El hombre de Vitrubio” en donde el cuerpo se inscribe en un circulo y un cuadrado armando relaciones entre sus partes las cuales crean armonía en su totalidad como resultado de cálculos matemáticos y geométricos.

Índice

La Belleza en el Renacimiento

El cambio de mentalidad y el antropocentrismo de la época no significan un alejamiento del ser humano con Dios, sino que la persona comienza a adorar a Dios a través de su obra: la naturaleza como perfección de lo divino presente en nuestro entorno. Se toma el funcionamiento perfecto de las creaciones de Dios para aplicarlo en sus propias obras, comprendiendo como todo el entorno se rige por un orden funcional que completa y otorga belleza a las creaciones del renacimiento.

Así es como el orden, la perfección y las proporciones también se reflejan en el urbanismo. Distintos arquitectos como Antonio Averlino crean modelos de ciudades utópicas en donde el círculo nuevamente es protagonista mostrando el cambio de mentalidad que surge después del gótico. El acto de habitar gira en torno a un centro principal y el acto de la ciudad gira en torno a él.

La importancia de la belleza en el Renacimiento

Podemos decir entonces que en el Renacimiento la belleza es armonía de partes, en donde la simetría y la aparición del círculo y el cuadrado como formas perfectas, aparecen trazadas tanto en plantas, fachadas de las iglesias como en planificaciones urbanas renacentistas.

El cuerpo humano como objeto de belleza

Dentro de la naturaleza el hombre hace énfasis en el estudio del cuerpo humano, la perfección de Dios está impresa en nosotros, por lo cual somos objeto de valoración y belleza. Primero que nada cabe destacar que en el dibujo que Leonardo Da Vinci hace sobre las proporciones del cuerpo, a partir del ombligo como eje de circunferencia se puede trazar un círculo cuya longitud calza con la punta de los dedos al tener los brazos extendidos y las piernas separadas. También se observa un cuadrado, la medida desde la cabeza a los pies (con las piernas juntas) es igual a la medida desde la punta de los dedos de una mano a la otra, al tener los brazos extendidos en un mismo eje.

Lo que crea Dios no tiene defectos por lo que imitarlo no traería complicaciones al llevarlo a una estructura que se sostenga: una persona bien proporcionada no pierde el equilibrio con facilidad, no se quiebra ni deshace de la nada, logra caminar y articular miles de movimientos muy diferentes entre si, sean estos de fuerza o de motricidad fina. Es por eso que la simetría es un concepto de gran importancia en este movimiento artístico, siendo ésta de elementos pares como también impares.

Lo par es lo que da equilibrio a la estructura de la forma, y es lo que hace a las mitades inversamente iguales (como reflejadas por un espejo). Los elementos impares se encuentran centralizados y crean ejes a lo largo de la figura, lo que permite articular los apoyos y elementos pares, y además es lo que esto trae la unificación de las dos mitades conformando el total de la unidad.

El estilo del Renacimiento

En cuanto a la arquitectura renacentista, se busca la perfección y la belleza a través de la utilización de figuras perfectas como el círculo y el cuadrado. Estas formas geométricas se utilizan en la arquitectura para alcanzar la perfección en cuanto a construcción de trazados.

En las fachadas de las iglesias renacentistas podemos observar la presencia de círculos y cuadrados, que representan la armonía y proporción que se busca en la estética del Renacimiento. Además, la utilización de la simetría y la proporción en las fachadas y en el diseño de las ciudades renacentistas contribuye a crear un ambiente de belleza y armonía.

La influencia del antropocentrismo en la concepción de belleza

El antropocentrismo, que es la idea de que el ser humano es el centro del universo, también tiene un impacto en la concepción de belleza en el Renacimiento. El hombre renacentista comienza a valorar y apreciar la belleza de lo mundano, ya que entiende que es una manifestación de la perfección divina presente en el entorno.

La estética del Renacimiento se basa en la búsqueda de la armonía y la proporción en todas las manifestaciones artísticas, desde la arquitectura hasta el estudio del cuerpo humano. El uso de formas perfectas como el círculo y el cuadrado, así como la simetría y la proporción, son elementos clave en la estética renacentista. Además, el antropocentrismo influye en la concepción de belleza, ya que se valora y aprecia la belleza de lo mundano como una manifestación de la perfección divina presente en el entorno.

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