La Edad Media fue un periodo en el que la medicina y la ciencia en general no estaban tan avanzadas como lo están en la actualidad. Por esta razón, los tratamientos médicos de la Edad Media eran bastante rudimentarios y en algunos casos incluso peligrosos. Sin embargo, es importante destacar que, en aquellos tiempos, estos tratamientos eran los únicos que tenían a su disposición los médicos y los pacientes.
Sangrías para curar
Uno de los tratamientos médicos más comunes de la Edad Media era la sangría. Consistía en extraer una cantidad de sangre del paciente con la intención de equilibrar los humores del cuerpo. Según la teoría médica de la época, el cuerpo humano estaba compuesto por cuatro humores: la sangre, la bilis amarilla, la bilis negra y la flema. Se creía que cuando estos misteriosos humores estaban desequilibrados, se producía una enfermedad. Por esta razón, se recurría a la sangría para equilibrarlos. Este tratamiento se realizaba mediante la aplicación de una lanceta en la vena del paciente y se dejaba que la sangre fluyera hasta que se considerara suficiente.
Las hierbas curaban
Otro tratamiento muy común era el uso de hierbas medicinales. En aquella época, se creía que las plantas tenían propiedades curativas y se utilizaban para tratar una gran variedad de enfermedades. Algunas de las hierbas más utilizadas eran la menta, el ajo, la manzanilla, el enebro y la salvia. Estas hierbas se utilizaban en forma de infusión, ungüentos o cataplasmas.
Un agujero en el cráneo
Además de la sangría y las hierbas medicinales, también se utilizaban otros métodos para tratar algunas enfermedades. Uno de ellos era la trepanación, que consistía en hacer un agujero en el cráneo del paciente para aliviar la presión en el cerebro. Este tratamiento se utilizaba para tratar enfermedades como la epilepsia o la migraña.
Cauterizar es quemar infecciones
También se utilizaba la cauterización, que consistía en quemar el área afectada con la intención de eliminar el tejido infectado. Este método se utilizaba para tratar enfermedades como la gangrena o las llagas.
Por último, cabe mencionar que durante la Edad Media no se conocían las bacterias y los virus, por lo que no se sabía cómo tratar las enfermedades infecciosas. En aquellos tiempos, las epidemias eran muy comunes y se propagaban con gran facilidad. Una de las epidemias más mortales de la Edad Media fue la peste negra, que se propagó por toda Europa y causó la muerte de millones de personas.
A pesar de que algunos de ellos eran efectivos, otros eran peligrosos e incluso podían causar la muerte del paciente. Sin embargo, tener en cuenta que en aquellos tiempos, los médicos y los pacientes no tenían a su disposición los mismos recursos y conocimientos que tenemos hoy en día. A pesar de todo, la medicina ha evolucionado mucho desde entonces y hemos logrado grandes avances en el tratamiento y la prevención de enfermedades.
Hospitales
En el siglo IV de nuestra era el concepto de hospital, es decir, un lugar donde los pacientes podrían ser tratados por los médicos con equipamiento especializado, estaba en su embrión en algunos lugares del Imperio Romano.
Más tarde, en Occidente, los monasterios fueron los centros donde surgieron los primeros hospitales para dar servicio a los viajeros, transeúntes y pobres. Mientras, en Oriente, en el entorno árabe, los hospitales surgieron en el siglo VIII.
Farmacias
La primera farmacia se abrió al público en Bagdag, capital de Califato Abásida, en el año 75Estas oficinas en las que se dispensaban medicinas y remedios medicinales preparadas por un boticario por prescripción de un médico.
En el siglo XII llegaron a Europa y a partir de ahí el farmacéutico se convirtió en uno de los profesionales de referencia dentro de las ciudades.
Gafas
No sabemos quién fue el inventor de las gafas, un instrumento óptico que permitía corregir los problemas de visión, pero a finales del siglo XIII ya eran bien conocidas en Italia.
Giordano de Pisa pronunció un sermón en 1305 en el que hablaba de la invención de las gafas veinte años atrás. Años después, en 1352, aparece la primera representación de una persona usando gafas; la encontramos en un fresco de Tommaso da Modena en la que aparece el cardenal Hugo de Provenza.

Anatomía y disección
Los médicos medievales tenían un profundo conocimiento de la Anatomía humana. En 1315 el médico italiano Mondino de Luzzi realizó una disección pública para sus alumnos y espectadores ocasionales que quisieron asistir a este acontecimiento.
Un año después, escribiría su obra Anathomia corporis humani, que es el primer manual conocido de Anatomía y disección.
La enseñanza de la Medicina en las universidades
El auge de las universidades en Europa trajo consigo cambios importantes en la práctica de la Medicina.
En estas instituciones los médicos recibían su formación; por ello, se convirtieron gradualmente en los principales centros del saber médico.
Las primeras leyes dictadas sobre estándares en la educación médica las promulgó Federico II en 1231 y éstas fueron un punto de partida para el futuro tanto de la Medicina como en la profesionalización de los médicos.
Oftalmología y Óptica
Ibn al-Haytham, un científico del siglo XI, fundamentó una nueva explicación de la visión a través de sus investigaciones sobre óptica y la anatomía del ojo. En su Libro de Óptica planteó su trabajo y se convirtió en el trabajo de investigación más importante en este campo durante varias centurias.
Los médicos árabes fueron pioneros en los avances en Oftalmología. Uno de ellos fue la invención de la primera jeringa para extraer una catarata del ojo humano.
Limpieza de las heridas
Ciertos escritores médicos antiguos creían que durante la cirugía debería quedar cierta cantidad de pus en las heridas, ya que creían que esto podría ayudar a su curación. Sin embargo, un cirujano del siglo XIII, Teodorico Borgognoni ideó un método antiséptico.
Consistía en limpiar las heridas con unas gasas sumergidas en vino como desinfectante para luego suturarlas y provocando que la curación de éstas fuera más rápida.
También él fue el pionero de la anestesia en cirugía. Sus pacientes quedaban inconscientes después de que les colocara bajo la nariz una esponja empapada en opio, mandrágora o cicuta.
Cesárea
Durante la Edad Media se practicaban cesáreas pero se realizaban una vez que había constancia que la madre había muerto o no tenía posibilidades de sobrevivir; incluso había casos en los que el bebé también estaba muerto.
Es entorno al año 1500 cuando conoce el primer registro en el que se nos dice que una mujer y su hijo habían sobrevivido a una cesárea. Esta operación la realizó a su mujer un granjero suizo llamado Jacob Nufer. También sabemos que esta mujer tuvo cinco hijos más, incluidos gemelos, y que el bebé nacido por cesárea vivió hasta los 77 años.
Cuarentena
A raíz de la llegada de la Peste Negra se comenzó a aislar a ciertos grupos de enfermos separados del resto de personas para que la enfermedad no se propagara.
En Ragusa, la actual Dubrovnik (Croacia), se emitieron en 1377 varios mandatos para que, a fin de combatir esta plaga, los buques deberán permanecer 30 días en el puerto antes de que los pasajeros pudieran poner pie en tierra.
Para los viajeros por tierra este período se amplió a 40 días, quaranta en italiano. Las medidas fueron un éxito y por eso se implantaron en otros lugares de Italia y Europa a partir de entonces.
Amalgamas dentales
Las amalgamas dentales vinieron de la China medieval. En un texto del año 659 se dan detalles sobre el primer uso de esta sustancia para empastes dentales, que estaba compuesta a base de plata y estaño. Esta técnica no se utilizó en Europa hasta el siglo XVI.
