En el campo de la medicina, la seguridad del paciente es una de las principales preocupaciones. Para garantizar una atención de calidad y reducir los riesgos, se han desarrollado las Acciones Esenciales para la Seguridad del Paciente (AESP). Estas acciones son barreras de seguridad que buscan mitigar las consecuencias de los actos inseguros, garantizar una atención limpia y libre de errores, simplificar los procesos y mejorar la comunicación entre los profesionales de la salud.

- ¿Qué son las AESP?
- Acciones esenciales y sus elementos medibles
- Identificación del paciente
- Comunicación efectiva
- Seguridad en el proceso de medicación
- Seguridad en los procedimientos
- Reducción del riesgo de infecciones asociadas a la atención de la salud (IAAS)
- Reducción del riesgo de daño al paciente por causa de caídas
- Reporte y análisis de eventos centinela, eventos adversos y cuasifallas
- Cultura de seguridad del paciente
¿Qué son las AESP?
Las AESP son un conjunto de medidas y protocolos establecidos por el Consejo de Salubridad General (CSG) y la Dirección General de Calidad y Educación en Salud (DGCES) con el objetivo de mejorar la seguridad del paciente en el ámbito de la atención médica. Estas acciones esenciales están diseñadas para prevenir errores, reducir riesgos y garantizar una atención de calidad.
Las AESP se basan en evidencia científica y se enfocan en áreas clave de la atención médica, como la identificación del paciente, la comunicación efectiva, la seguridad en el proceso de medicación, la seguridad en los procedimientos, la reducción del riesgo de infecciones asociadas a la atención de la salud, la reducción del riesgo de daño al paciente por caídas, el reporte y análisis de eventos adversos, y la promoción de una cultura de seguridad del paciente.
Acciones esenciales y sus elementos medibles
Identificación del paciente
La identificación correcta del paciente es fundamental para evitar errores y garantizar una atención adecuada. Para ello, es necesario identificar al paciente con su nombre completo y fecha de nacimiento en todos los documentos generados durante el proceso de atención. Además, se recomienda utilizar pulseras y fichas de cabecera para identificar a los pacientes, incluso en áreas específicas como hemodiálisis, diálisis, quimioterapia y cirugía de corta estancia.
Comunicación efectiva
Una comunicación efectiva entre los profesionales de la salud es esencial para garantizar una atención segura. Se recomienda implementar una bitácora para el registro de indicaciones verbales y/o de urgencia, así como utilizar la técnica SAER (situación, antecedentes, evaluación y recomendaciones) durante la transferencia de pacientes y en cada cambio de turno. Asimismo, se sugiere utilizar una bitácora para el registro de resultados y/o valores críticos en laboratorio clínico, patología, endoscopia e imagen.
Seguridad en el proceso de medicación
La seguridad en el proceso de medicación es vital para evitar errores y reacciones adversas. Se recomienda señalizar y separar los medicamentos de alto riesgo, como citotóxicos, radiofármacos, insulinas, anticoagulantes y electrólitos concentrados, así como los medicamentos con aspecto y nombre parecido (LASA). Además, se debe realizar y documentar la doble verificación antes de la preparación y administración de estos medicamentos, y corroborar la presencia de alergias.
Seguridad en los procedimientos
Para garantizar la seguridad en los procedimientos, se recomienda establecer políticas para el marcado quirúrgico y la implementación de la Lista de Verificación para la Seguridad de la Cirugía. Esta lista debe aplicarse antes de la inducción a la anestesia, antes de la incisión quirúrgica y antes de que el paciente salga de la sala de quirófano. Asimismo, se debe establecer un formato de tiempo fuera para procedimientos invasivos, críticos y/o de alto riesgo que se realicen fuera de quirófano.
Reducción del riesgo de infecciones asociadas a la atención de la salud (IAAS)
La reducción del riesgo de infecciones asociadas a la atención de la salud es un objetivo importante en la seguridad del paciente. Se recomienda implementar un Programa Integral de Higiene de Manos que incluya un cronograma de capacitación continua, gestión oportuna de insumos y equipo para la higiene de manos, y control de la calidad del agua.
Reducción del riesgo de daño al paciente por causa de caídas
Prevenir las caídas y reducir el riesgo de daño al paciente es esencial para su seguridad. Se sugiere contar con un instrumento de evaluación utilizando la escala de riesgo de caídas de DOWNTON y evaluar a todos los pacientes desde el primer momento en que solicitan atención médica. Además, se deben reevaluar el riesgo de caída en cada cambio de turno, de área o servicio, cambio en el estado de salud y modificación del tratamiento. Es importante informar a los pacientes y familiares sobre el riesgo de caída y las medidas de seguridad que se toman para reducirlo.
Reporte y análisis de eventos centinela, eventos adversos y cuasifallas
El reporte y análisis de eventos adversos es fundamental para aprender de los errores y mejorar la seguridad del paciente. Se recomienda implementar un formato de reporte de eventos adversos y fomentar una cultura justa y no punitiva. Además, se sugiere contar con un Programa de Atención a Segundas Víctimas, que brinde apoyo a los profesionales de la salud involucrados en eventos adversos.
Cultura de seguridad del paciente
Para promover una cultura de seguridad del paciente, es importante evaluar la percepción del personal médico y de enfermería. Se recomienda aplicar una encuesta de cultura de seguridad del paciente de forma anual y confidencial.
Las AESP son acciones esenciales para garantizar la seguridad del paciente en el ámbito de la atención médica. Estas medidas y protocolos se enfocan en áreas clave como la identificación del paciente, la comunicación efectiva, la seguridad en el proceso de medicación, la seguridad en los procedimientos, la reducción del riesgo de infecciones asociadas a la atención de la salud, la reducción del riesgo de daño al paciente por caídas, el reporte y análisis de eventos adversos, y la promoción de una cultura de seguridad del paciente. Al implementar estas acciones, se busca prevenir errores, reducir riesgos y brindar una atención de calidad y segura.
