La imposición de ciertos estándares estilísticos para ser considerada “bella” ha afectado a muchas mujeres de diferentes maneras. Estos patrones arbitrarios de belleza son parte de un sistema de prácticas y creencias que espera que las mujeres se comporten de cierta manera y posean un modelo hegemónico de cuerpo.
Cómo surge la violencia estética
La violencia estética se desarrolla en cualquier ámbito y durante toda la vida de una mujer. Los estándares de belleza establecidos desde hace años son casi inalcanzables y, sin embargo, se espera que las mujeres los cumplan. Los medios de comunicación, las empresas y hasta los propios hombres son agentes propagadores de el modo correcto de cómo las mujeres deben ser o verse.
Estos estándares imponen la idea de que las mujeres solo son valiosas si cumplen con ciertas prácticas, como ser delgada o ser femenina. Además, se les critica si no se maquillan lo suficiente, si no se depilan las piernas o si no se rasuran. Estos rituales se internalizan y se cree que ayudarán a aumentar la autoestima y a posicionarse en el entorno, pero en realidad no es así.
La violencia estética no solo desencadena inseguridades generales en las mujeres, sino que también puede llevar al odio y a agresiones verbales. Por ejemplo, el modelo de mujer ideal se ha construido desde una visión masculina, lo que genera recelo, odio y antipatía entre las mujeres que no encajan en estos estándares. Esto crea una sensación de fracaso y una agresión entre mujeres que no debería existir.
Interseccionalidad y violencia estética
Para comprender la violencia estética, es necesario entender el concepto de interseccionalidad. Según la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, las mujeres pueden sufrir discriminación por ser mujeres y también por otras razones, como la raza, el origen étnico, la religión, la incapacidad, la edad, la clase, la casta u otros factores.
La violencia estética se basa en estas intersecciones. Desde una visión sexista, las mujeres son consideradas menos mujeres si no cumplen con los estándares de belleza establecidos. Además, se critican entre ellas mismas por no encajar en estos estándares.
Desde lo racial, el criterio de belleza se establece en función de lo blanca que sea una mujer. Aquellas que no pertenecen al modelo hegemónico de belleza son excluidas y discriminadas. Esto se puede observar en casos como el de Yalitza Aparicio, quien fue criticada por el color de su piel.
El rechazo a la vejez también entra en juego en la violencia estética. Las personas mayores son rechazadas y se considera que solo los cuerpos jóvenes son atractivos. Esto se puede apreciar en la industria del entretenimiento, donde actrices de 30 años son consideradas tías y las de 40 años son relegadas a papeles de abuelitas.
La gordofobia también es una forma de violencia estética. Se ha creado la idea de que las personas gordas son inferiores física, estética e intelectualmente, mientras que las delgadas son consideradas más atractivas, inteligentes y saludables. Estos comentarios sobre el peso pueden llevar al desarrollo de trastornos mentales y físicos.
Estrategias para combatir la violencia estética
Para derribar los estándares limitantes de belleza y la identidad de la mujer, es necesario implementar estrategias que promuevan la diversidad y la aceptación de todos los cuerpos. Algunas de estas estrategias incluyen:
- Examinar la aplicación de la regulación europea de tallas en las tiendas de ropa para promover la inclusión.
- Incluir contenidos educativos sobre la presión estética y sus efectos en las escuelas e institutos.
- Lanzar campañas de sensibilización en las redes sociales respecto al uso de filtros y retoques fotográficos.
- Establecer acuerdos con el entorno de la publicidad y la moda para que la representación de los cuerpos sea más diversa y realista.
Además, es importante que tanto hombres como mujeres amen sus cuerpos y no se sientan presionados por los estándares impuestos por la sociedad. Criticar a alguien por su peso, raza o estilo de vida puede causar un gran daño.
La estética en una mujer
La estética se refiere a la percepción y apreciación de la belleza. Un cuerpo estético está relacionado con el atractivo visual y la apariencia atractiva. Sin embargo, el valor estético de un cuerpo es subjetivo y depende del punto de vista de cada persona.
Los cuerpos estéticos se determinan en función de los gustos y referencias de cada persona. Aunque existen cánones de belleza comunes, como las proporciones y la simetría, que se utilizan como marco de referencia en cirugía plástica.

Para lograr un cuerpo estético, se deben considerar factores como la genética y el nivel de grasa corporal. Mantener unos niveles de grasa adecuados y una distribución homogénea indica que todo está bien en el cuerpo.
Los cuerpos estéticos masculinos y femeninos
En el caso de los hombres, el cuerpo estético está asociado a una estructura atlética y musculatura definida. Los abdominales visibles y los pectorales marcados suelen considerarse atractivos.
En el caso de las mujeres, el cuerpo estético está relacionado con atributos como el pecho, las caderas, los glúteos y los muslos. Estos atributos indican fertilidad y son considerados atractivos en términos biológicos y evolutivos.
La cirugía como herramienta para conseguir un cuerpo estético
La cirugía estética corporal puede ser una opción para remodelar el cuerpo y corregir desproporciones que generen incomodidad. Algunos tratamientos comunes incluyen la liposucción, la abdominoplastia o dermolipectomía y el lipofilling.
La liposucción permite eliminar depósitos de grasa localizados para remodelar áreas específicas del cuerpo. La abdominoplastia o dermolipectomía es un procedimiento que permite lograr un abdomen plano y eliminar el exceso de grasa y piel. El lipofilling consiste en aumentar el volumen de una parte del cuerpo mediante la transferencia de grasa obtenida a través de una liposucción.
Estos tratamientos se pueden combinar con procedimientos de medicina estética o estética avanzada para lograr el cuerpo deseado.

La violencia estética impuesta por los estándares de belleza afecta a las mujeres de diferentes formas. Es importante combatir estos estándares y promover la aceptación de todos los cuerpos. La cirugía estética puede ser una opción para aquellos que desean modificar su apariencia, pero es fundamental recordar que todos los cuerpos son hermosos y no necesitan cumplir con los estándares de la sociedad.
